Sunday, July 30, 2006

Indios Verdes.

Desde que tengo memoria y uso de razón, los Indios Verdes han formado parte del paisaje de la ciudad de México. Cuando mi niñez yo solía viajar en metro, con mis padres y mis hermanos, hacia la casa de mi abuela; el trayecto iniciaba siempre con la llegada en taxi o en pesero (autobús para los fuereños) a la estación con ese exacto nombre: Indios Verdes. La estación de metro de mi infancia, llamada así en honor de las dos magnas y colosales esculturas de bronce que guardaban el acceso al corazón de la Gran Tenochtitlan; una cargando una porra estacada de madera, la otra con un majestuoso porte de rey guerrero.

Con el paso de los años (Que ya llevan más de 40 en ese lugar) la gente les ha ido ganando mucho cariño, no como a cualquier escultura que solo sirve de referencia, sino como verdaders amigos que te escuchan, acompañan, protegen y arropan. Desgraciadamente también ha habido olas de niñatos de mierda, vandalitos que se entretienen en dañar el patrimonio de todos por la infantil y estúpida creencia de que la ciudad es de nadie y por eso pueden reclamarla ellos... Maldita influencia gringa de grafitti antiestético y sin contenido artístico.

A principio de este año las autoridades de la ciudad de México decidieron cambiar el lugar de residencia de los magníficos colosos, la gente, lejos de protestar en contra, aceptó de buen grado la medida debido a que prefería que fuesen restaurados y ubicados al resguardo de los idiotitas infantiloides antropomórficos grafiteros de cuarta. Se decidió entonces llevarlos hacia un parque al norte de la ciudad.

Hace un mes que ya están ubicados en su nuevo hogar y los trabajos de colocación y restauración continúan. Ahora los colosos de mi infancia y de la de dos generaciones de capitalinos guardan la entrada norte de la ciudad. Muchos vamos a extrañarlos en el diario pasear por las calles donde su figura imponía, pero ahora otros tendrán la oportunidad de apreciarlos en lo que valen, de que sus hijos jueguen con ellos, de que sus parejas de jovenes vivan amores a sus pies, de que los ancianos cuenten sus historias ante su guardia perpetua... Es uno de los regalos que la gente de la ciudad se hace entre si por amor a la ciudad y a sus habitantes. Bendito México Distrito federal.

Adiós a los Indios Verdes, hola a los Indios Verdes.

P.D. Gracias a Mamá Carlota.

Saturday, July 29, 2006

La magia al servicio del dinero.

Hace casi una semana que fui a ver una película llamada Golpe de Suerte (Al menos ese es el título comercial en español), acompañado (Por no decir arrastrado) por mis padres.

Desde el instante mismo en que fijé mi vista en la cartelera pude percatarme del enorme vacío intelectual que se había formado en aquel establecimiento... Golpe de suerte, "Cars", Vecinos Invasores, Superman Regresa, etc. Lo único rescatable, y a medias pintas, era "Piratas del Caribe" El Cofre de la Muerte. Eso sin tomar en cuenta las interminables filas de gente común esperando ver alguno de esos insultos al arte cinematográfico, al sentido común y a la inteligencia. Y no es que yo tenga algo contra las películas "para niños", o las de entretenimiento "familiar", pero simplemente es incomprensible para mi pobre sapiencia el por qué (y el cómo) un ser humano puede observar por más de hora y media una serie de estupideces, cursilerías y superficialidades mal encuadradas y, peor aún, disfrutarlo sin importar lo demás. Supongo que es por la misma mística razón que hace que prefieran los programas de revista a la televisión cultural, y el estado de la selección nacional en lugar de la guerra en Líbano, la elección presidencial y la supervivencia de los teporingos. En fin.

Después de penetrar a la sala me di cuenta de que el grueso de la audiencia estaba constituido por parejas, grupos de amigas y niños pequeños (no pregunten a qué conclusión llegué), que por cierto no dejaron de hacer comentarios absurdos a lo largo de la proyección. No lo entiendo, yo nunca fui así de niño, si había que guardar silencio en algún lugar, lo hacía y ya; no entiendo a los niños de hoy. Sea como sea.

La película tuvo actuaciones pésimas, efectos mediocres y una historia menos que pobre. Trató de una tipa suertudísima que no creía tener suerte, pensaba que toda la vida era magnífica y que solo hacía falta ser positivo para que los problemas se solucionaran; tenía amigas promedio en todo y por azares del destino le encargaron organizar una fiesta para promocionar no se qué cosa y justo allí se encontró y besó con el clásico perdedor que tiene mala suerte en todo menos en eso de ser guapo y agradable. Con ese beso cambian de suerte y el tipo logra que su banda consiga un contrato con un negro enorme, obeso y millonario, mientras que la tipa tiene una vida miserable y se dedica a besar a todos los sospechosos del robo de su suerte (la fiesta era de máscaras). Algo en verdad patético e insultante.

Finalmente la tipa descubre que el tipo que la ha estado ayudando es quien tiene su suerte y se la "roba", luego se da cuenta de que él necesita la suerte más que ella y se la devuelve en el clímax de la historia (Imaginen que triste mundo ese). El tío este va a por ella y se besan una y otra vez hasta que deciden que no necesitan la suerte; besan a la sobrina del tipo (Que también sufría de deficientes niveles de suerte) al mismo tiempo y allí termina la película. Salí exclamando en voz alta que había perdido 545,000 neuronas, sin contar el daño moral.

Fue un chasco pero ¡¿Qué tiene que ver eso con el título?! A continuación lo explico.

Esta hubiera sido un mal recuerdo solamente si el día de hoy no me hubieran mandado una dirección durante una charla por "MSN messenger" http://www.cienciaseternas.com/index.asp Esta me llamó la atención justo al leerla por dos motivos, primero porque habla de un conocimiento eterno, segundo porque lo hace en plural; esto querría decir que existen verdades intemporales al alcance de todos en la Internet. Así que me dirigí allí con mi ordenador y he aquí que encuentro una horrorosa y excesivamente brillante portada llena de títulos como: "Numerología", "Tarot", "Horóscopos", "¡Recomendados!". Sentí un acceso de vértigo y un ataque de nauseas. Se presentaba como verdades toda una colección de supersticiones del más diverso orígen, desde adivinación gitana hasta astrología griega; y todo eso gracias al trabajo de un grupo de "expertos" esoteristas (Háganme el favor), que además aparecen en una guía de profesionales junto con abogados, servidores sexuales, terapeutas y otros varios.

Fue un choque terrible, me sentí definitivamente desolado... Entonces caí en la cuenta de que la nueva onda de la magia ya no es simplemente una ficción romántica como siempre lo había sido antes (Léase: "pésimo filme que reseñé mediocremente más arriba"). Ya no era ese secreto de iniciados herméticos de elevada "sabiduría" (Charlatanes de calidad) , ahora era propiedad de industriales y "Profesionales del esoterismo" (Charlatanes de poca monta) y compañias enteras dedicadas a la explotación de la ignorancia, credulidad y simpleza del ciudadano promedio. Ahora los servicios esotéricos se pueden conseguir con cualquiera de esos brujos, chamanes, esotéricos, gurús y demás estafadores que pululan por doquier y a casi todos los precios. Caí en la cuenta de que, actualmente, ya hasta la magia está al servicio del dinero.

Triste pero cierto.

Thursday, July 27, 2006

El sabor de la distancia.

Hasta hace un par de años (Si, dos años), era inconcebible para mi el hecho de poder pasar tiempo lejos de mis seres "queridos" (Que más que queridos son amados); sin embargo, con el paso del tiempo y de la distancia me he dado cuenta de que el asunto es mucho más sencillo de lo que en un principio me parecía. A fuerza de largas jornadas livianas de noticias de cualquiera de ellos (y ellas) me fui haciendo a la idea de que las relaciones existentes entre las personas no pueden ser totalmente integradoras, espacialmente hablando, de lo que en algún momento puedan llegar a parecer. Esto quiere decir que no siempre vamos a estar cerca y no siempre nuestras relaciones tenderán a acercarnos más, espacialmente hablando, antes bien, se convertirán en puentes de solidez relativa que tenderemos sobre el abismo de la distancia real; porque el de la ficticia es insalvable.

Esto viene a colación porque acabo de recordar hace un par de minutos (En esta ocasión es una figura retórica) esta verdad que empecé a aprender desde hace ya tiempo. La recordé porque es la misma verdad que mi novia está empezando a aprender. Lamentablemente de la manera difícil.

Cada vez es más largo el camino que recorremos para poder alcanzarnos, ya no hace falta estar pegados como muéganos (Un dulce típico del centro de México) para sentirnos acompañados uno del otro; pero eso no deja de ocasionarle cierta confusión... Una confusión que nace de la costumbre de estar siempre unido a lo que queremos (o lo que creemos querer) y deseamos, una costumbre que solo con el tiempo se irá perdiendo y dejará, poco a poco, nuestro paladar emocional cada vez más sensible a los sabores casi etereos que flotan a nuestro derredor durante este breve trayecto que es la vida; nos dejará probar a bocaditos el exquisito "bouquet" del vino del olvido, la frescura del néctar de la felicidad y el místico espirituosismo de la soledad. Aunque eso no es todo, porque solo a algunos les es dada la capacidad de probar ese tónico abismal que es el sabor de la distancia...

En otras palabras: Sin apego se aprende a disfrutar de los tonos ocultos de la vida.

En fin, me voy.

Cocina Prehispánica I

Hoy me tocó cocinar en casa (Para desgracia mía no vivo solo)(aún), y decidí poner en práctica los conocimientos sobre cocina mesoamericana que adquirí gracias al especial de gastronomía de Arqueología Mexicana.

Me encantó, estuve moliendo con ayuda de un molcajete, utilizando ingredientes que llevan más de mil años entre la gente de este país y le dí forma a los platillos con las técnicas de cocción y decoración que, antes que yo, utilizaron milenarias culturas.

El resultado fue mejor de lo que esperaba, el colorido, el sabor, los aromas y texturas superaban lo que yo había imaginado poder lograr en un principio con mi esfuerzo. El verde reluciente de los chiles, el dorado del maíz frito, el tono ocre de la masa pintada con achiote y chipotle que invitaba al pecado de la gula; hermoso y delicioso en verdad.... Pero sabía que habría de existir alguna consecuencia por tener acceso a una obra culinaria tan excelsa. Y llegó.

Yo daba por sentada mi victoria sobre el alimento, pero en mi infinita y sobrehumana inocencia (Algunos le llaman torpeza o exceso de confianza) no cupo la idea de que algo pudiera ocurrirme después de tomadas las vespertinas viandas. Grave error. Alrededor de treinta minutos después de haber terminado mi último plato, pues he de admitir que repetí más de una vez, comencé a sentir un leve escozor en la palma de la mano diestra "Algo sin importancia", fue la frase que utilicé para tranquilizarme; sin embargo cuando empecé a sentir que la temperatura de la zona se elevaba más allá de los límites usuales me alarmé y comencé a cavilar acerca de la posible causa de lo que minutos después se volvió un ardor insoportable.

El Chile.

A mi muy natural desdén por el dolor se le hubo sumado mi resistencia espartaquiana del mismo, lo que ocasionó que me dejara de medidas preventivas a la hora de la preparación de la comida; eso incluye el tomar con cuidado (y con manos aceitadas) el fruto picante. Por idiota. I más idiota si lo vuelvo a hacer. Para este momento llevo ya dos horas con cuarenta minutos de un ardor incontrolable en las palmas de ambas manos y en la frente (Por no secar mi sudor con el dorso); si decidí escribir esto en mi condición actual es debido a que no tengo nada mejor que hacer en mi casa. Bien, creo que eso era todo; no tengo nada interesante qué agregar el día de hoy.

Cuidaos mas por dentro que por fuera bellacos (Y bellacas).

Wednesday, July 26, 2006

Tlalocan-Tamoanchan

Esta es la primera entrada de mi blog, se que no soy muy constante y que usualmente me quejo del mundo, pero también estoy consciente de que no faltarán holgazanes y excéntricos que deseen saber lo que pienso acerca de los grandes problemas del mundo (o simplemente si me arde el esófago).

Prometo cuidar de mantener mi intachable gramática, mi excelente sintaxis y mi hermosa redacción a lo largo de este maravilloso viaje que representa el empezar a escribir barrabasadas para llamar la atención. Modestia completamente ausente.

Decidí ponerle el nombre de los grandes paraísos prehispánicos por dos razones:

a) Mi profundísima adoración hacia las formas antiguas de mesoamérica.
b) Porque este será mi tierra de gozo y dicha a costa suya, mis amadísimos lectores.

Espero que no se enojen, llevo horas aquí sentado, me duelen las nalgas y eso me provoca el mal humor. Cuídense y escribanme algo.

Hasta luego.