Wednesday, May 09, 2007

300

Es horrible, en verdad que lo es.

Hasta la tarde del día de hoy yo era un dulce e inocente adulto joven sin más preocupaciones que las que conlleva un embarazo y la vida de estudiante universitario.

Todo iba bien, la rutina proseguía, entonces llegó la hora de la comida. Nos sentamos a la mesa como siempre y comenzamos, como siempre, a comentar lo que durante el día nos había acontecido a ambos. Yo hablé acerca de mi breve clase de Literatura Indígena Colonial, las tareas atrasadas y el proyecto de ensayo para Literatura Española del Siglo de Oro. Si, todo era perfecto hasta que ella comenzó a contar su día.

Clase de Teoría e Historia de Hábitat, sin problema su relato, Luis fue golpeado por sus compañeras, todo sigue normal, La Charla sobre los "300" que tuvo con sus compañeras. Catástrofe, horror, tremendo desasosiego. La impresión no se ha borrado desde entonces.

Repentinamente el mundo se volvió negro, risitas, imágenes de gestos y sonidos eróticos que ella describía mientras las imágenes de sus amigas llegaban confusas a mi cabeza. Así es damas y caballos güeros, sus amiguitas, las religiosas y santurronas que no soportan las minifaldas, las camisas que transparentan o los pantalones ajustados, esas mismas amigas que un hombre honrado espera que le cuiden a la novia de tener malos pensamientos, esas amigas fueron las que se portaron como descaradas meretrices cancunenses (o peor, de la carretera México-Puebla).

Baste decir para descripción de mi desconcierto, que la más confesada de todas (a excepción de la que quiso ser monja) relató una curiosa anécdota. Dijo que en la escena de la muerte del rinoceronte, cuando la cámara bajó hasta los tobillos del compadre aquel, su primer y único pensamiento fue: "Ahora va a caer su truza". Lo más impresionante de todo fue que incluso les pareció lógico. Chispas.

Todas aquellas mujeres impías coincidieron también en que, al terminar la función, voltearon a ver a su pareja y un suspiro involuntario las invadió (ni se diga de las que aseguraron que les temblaban las piernas). Al salir de la sála, según me fue revelado, más de una se dedicó a responder con monosílabos átonos y repetitivos (Si, en su mayoría) a todas las preguntas y comentarios de sus dulces e inocentes novios.

Al terminar yo sudaba frío. ¿Quién se iba a imaginar semejante reacción? Y si así eran aquellas yucatecas religiosas, ¿cómo sería un grupo de chilangas ateas y contestatarias? No veré a las mujeres de la misma manera nunca jamás. Ahora por lo menos se que tenemos cosas en común con ellas (ja!) y que tengo permiso oficial (por aquello de la igualdad de los sexos) de ver microbikinis y sudor durante dos horas sin sentir remordimiento.

Jeje, que conste que esto está escrito para entretener, no necesariamente revela lo que creo o pienso de las mujeres o de lo que debe ser una relación (pero aún tengo el permiso); así que espero que no se lo tomen a pecho (Nomás no te enojes cielo, es broma) y que estén siempre conscientes de lo que significa ser hombre (aquí es donde ella me golpea) y de lo que significa ser mujer (construcciones sociales que responden a biopolíticas históricas que imponen roles a los individuos para perpetuar una diferencia jerarquizada). Amén.

P.D. Esta es una estrega atrasada. El contenido fue editado muchas veces por razones obvias.

Wednesday, May 02, 2007

Prendas...

Prendas, camisas, blusas, calcetas, calcetines, blusones, bufandas, chalecos, faldas, chalinas, chamarras, sombreros, gorras, sandalias, batas, pantalones, pantalones cortas, medias, tobimedias, pantymedias, guardainfantes, sacos, vestidos, minifaldas, "tops", pantalones capri, pantalones tipo pescador, botas, botines, zapatos de charol, zapatillas, chancla, zapatos deportivos, zapatos con plataforma, mocassines, corbatas, camisetas... Prendas, prendas y más prendas que existen y son comunes en nuestra cultura. Esta variedad impresionante de implementos, elaborados con una gama aún mayor de materiales, que utiliza el ser humano para cubrir su cuerpo, son verdaderas unidades significativas; no sólo poseen un fin práctico; sino que son altamente comunicativas ¡Y esas son sólo las que se ven en público!

Desde siempre ha existido un interés pronunciado en el ser humano por volver más atractivo su cuerpo y transformalo en una herramienta de atracción efectiva; ese ha sido uno de los principales fines de la ropa. En nuestra cultura, la función atractiva de la ropa se halla extendida más allá de la primera impresión, pasando al ámbito de lo privado, lo íntimo; es nuestra cultura uno de los mejores ejempos del EROTISMO en el vestir. La erotización de la ropa se ha potenciado increíblemente en los últimos años en el entorno culturan "occidental", dando forma a nuevas maneras de expresión: La lencería especializada.

Las prendas íntimas con fines eróticos y sexuales aparecieron, en la "modalidad" que dió orígen a las actuales, en Francia, durante el siglo XVII. Estas prendas se diseminaron por toda Europa tomando formas particulares según el país a dónde llegaran. Esto fue posible debido a dos razones, la primera fue que los hombres y mujeres que adquirían este tipo de productos podían pagarlos, eran de la aristocracia, por otro lado que la Iglesia Católica se había tornado mucho más permisiva con respecto a esas cuestiones debido a que su interés se había vuelto hacia los enciclopedistas y otros pensadores del "progreso".

La variedad de implementos que sirvieron para alimentar la líbido de los Europeos por unos cuantos siglos llegó finalmente a América, donde alcanzó considerable esplendor en las zonas tropicales, convertidas en verdaderos prostíbulos por las potencias como los EUA, Inglaterra, Francia y Holanda. Siendo en los EUA donde la industria se afianzó y consiguió el tamaño que actualmente posee.
La cultura patriarcal en la que vivimos ha propiciado la proliferación de lencería femenina en proporción mayor que la masculina, debido a la obligación impuesta a la mujer de satisfacer y atraer al hombre; pero la tendencia de los hombres a abandonarse físicamente ha ido en decenso, permitiendo que la lencería alcance también el mercado masculino.

La lencería para hombre puede clasificarse en las siguientes categorías generales:

- Body: Una prenda que cubre total o parcialmente el torso, cuyo fin es resaltar los principales atractivos masculinos en esa área, como los pectorales, el abdomen, los pezones y los genitales.

- Slip: El slip es una especie de boxer, ajustado y corto, cuya finalidad es ser cómodo, resaltar los genitales y las nalgas.


- Tanga: La tanga es básicamente el modelo femenino adaptado al nuevo público. Está especializada en la misma medida que la tanga femenina; las hay de hilo, con abertura, con relleno, etc...
















- Conjunto: El conjunto es eso, la conjunción de dos o más prendas de algún tipo, para conseguir un efecto más llamativo.

En fin, que es toda un mercado en expansión, en la próxima entrega juguetes sexuales orientados al público masculino.
¿Por qué este "post"? Nada más, meramente informativo.