Wednesday, July 11, 2007

Un cuento charro.

Les voy a contar una historia, esta historia me la contó una profesora, amiga nuestra y Yucateca de siempre. Pero recuerden, es sólo un cuento...

Hace muchos muchos años, cuando en el país de Yu-kan-Tan reinaba el poderoso señor Cloret del Mole, papaíto de un famoso heraldo de Telerisa, los obreros y campesinos eran presa fácil de los cobradores de impuestos del rey y de los sindicatos charros que el emperador del RIP gobernaba (por cierto que era una monarquía constitucional, por eso los sindicatos).

Eran tiempos difíciles para los pobres, el malvado rey los exprimía cada vez más y los sindicatos sólo servían para cobrar las cuotas obligatorias. Con el tiempo, del maravilloso colegio de magos, la HUADY, surgió un valiente paladín al que, por cuestiones administrativas, llamaremos "pasante en derecho".

Este valiente defensor de la justicia decidió que no quería ser un "abogado" (más cuestiones administrativas) rico, sino un "abogado" que trabajara y luchara por el pueblo, el mismo que con carño le apodó "EL CHARRAS".

El Charras empezó su servicio social a pesar de los disgustos de los señores que mandaban en el colegio de magos, ayudando aquel joven aprendíz a los campesinos en pleitos ejidales con su muy pronta y acertada asesoría y su inagotable ardor guerrero. Con el tiempo decidió meterse en líos más graves y comenzó a ayudar a los obreros, quienes no sabían que podían estar en sindicatos no-charros, y menos aún que un sindicato servía para protegerlos frente a sus patrones, digo, frente a los nobles Yu-Kan-Tekos.

Con el tiempo el Charras logró formar una base obrera importante, tan sólo con la fuerza de su voluntad, con su afán de ayudar y con su certera asesoría; mientras que los ejidos veían recuperar algunas de sus tierras o por lo menos recibir un precio justo por la venta obligada de las mismas. Muchos amaban al Charras, la mayoría lo respetaban... Pero desgraciadamente también existía quien le temía. Y pasó lo que tenía que pasar.

Los poderos hacendados y empresarios, digo, terratenientes y nobles, se reunieron en una asamblea secreta con el poderoso Cloret del Mole y decidieron que era mejor terminar con la amenaza que representaba el Charras de una vez y para siempre. Cloret del Mole pidió ayuda al entonces emperador del RIP y a sus legiones de caballeros de la PGR (Puros Güeyes Rateros), mientras tanto él se comprometió a entorpecer las investigaciones y a utilizar a la SPV (Somos Pura Violencia) y demás corporaciones de caballeros para detener al Charras. Nadie lo supo sino hasta que había terminado.

Un buen día el charras ya no fue a sus conferencias, no llegó a las juntas sindicales que asesoraba y ya nadie en la escuela supo de él. Pasaron dos días de incertidumbre, y fue entonces cuando el pueblo despertó. No faltó mucho para que cientos de obreros y campesinos fueran a preguntar al MP (Míseros Peleles) por el paradero de Charras, las mamás de sus compañeros y las esposas de los obreros y ejidatarios visitaron el SEMEFO (Siendo Estudiante Mexicano Estás Formalmente Obituariado) y empezaron a buscar. En cuestión de horas el movimiento alcanzó proporciones desmesuradas y se organizaron brigadas de búsqueda; se presionaba a los funcionarios del gobierno de Cloret del Mole para que dieran respuestas... Sin embargo nada aparecía en los heraldos matutinos, el Diario de Yu-Kan-Tan calló, la T.V. no dijo nada, la radio emitía discursos políticos.

Con el tiempo la marea bajó y Cloret del Mole se sintió seguro de nuevo en su palacio; pero ocurrió entonces lo inesperado. Un grupo de campesinos halló el cuerpo del Charras en una carretera de Quintana Roo, sin uñas, lleno de golpes, quemaduras y sin vida. ¡Que terrible fue la reacción en Yu-Kan-Tan! Tan grande fue la ira que hasta en la capital imperial, la Gran Tenochtitlan, se iniciaron protestas y se presentaron demandas (que fueron debidamente sofocadas). Lamentablemente nada más sucedió. El Charras ya estaba muerto. Al paso de los años la historia se olvidó y Cloret del Mole pasó la corona a su sucesor y consiguió que su guapérrimo vástago se volviera bufón del emperador y heraldo ante el pueblo (entró a trabajar a Telerrisa).

Ahora, niños y niñas, ¿Qué podemos aprender de esta historia? Muchas cosas, como que es importante organizarnos, luchar por nuestros derechos, exigir justicia a las autoridades y sobre todo no olvidar que somos la mayoría, que podemos ganar ¡Chin! Pero que torpeza la mía... Se me olvidó que este era sólo un cuento, una historia de ficción.

En fin, que la disfruten damas y caballos güeros.

Que el Charras descanse en Paz. Efraín Calderón Lara, Gloria y virtud.

P.D. ¿Se acuerdan de quién apareció frente al "castillo" de Chichén Itzá hace un par de días?
P.P.D.
  • Nunca más el olvido

  • Nunca más el olvido
  • Monday, July 09, 2007

    Las siete nuevas maravillas (me cago en la madre del warner ese)

    Así es niños y niñas, una vez más la fuerza del llamado "cuarto poder" se dejó sentir en el territorio nacional y nos vimos envueltos en una vorágine de imágenes, palabras y colores llamativos, casi hipnotizantes, ante los cuales casi todos los habitantes de nuestro país sucumbieron. Como ya mi "infernal" compadre habló acerca de las nefastas consecuencias de la elección de "el castillo" del pozo de los Itzáes para esta misma ciudad, voy a tratar de poner énfasis en lo que más me interesa, la gente.

    Estoy muy triste, me gustaría saber, o tal vez no, cuántas personas en este país (o por lo menos en el estado de Yucatán) saben en verdad lo que significará para los estratos más pobres la nominación de este Patrimonio de la Humanidad (¡Carajo!, y eso casi nadie lo sabe). ¿Se imaginan cuál hubiera sido la reacción de la gente si supieran que es muy probable que suban el precio de la entrada al sitio? ¿O si se dieran cuenta que los mayas siguen igual de pobres que hace quinientos años? ¿Cómo sería todo si el hijo del asesino del Charras no pusiera a cantar a Armando Manzanero para acallar las voces de protesta de los que dependen directamente de la zona? ¿Hubiera sido diferente?

    Hace un par de días que me enteré del resultado de la votacion (por demás despreciable por su afán de mercadeo y por la ignorancia de los votantes), y desde entonces he estado molesto. Dejé de lado el terrible estado de las finanzas del INAH y me quedé con una idea en la cabeza: " ¿Y los vendedores? "

    Queriendo o sin querer la venta de artesanías en los sitios arqueológicos ha constituído una fuente de ingresos indispensable para los habitantes de las zonas aledañas a estas, pobladores de zonas rurales y pertenecientes a alguna de las múltiples etnias existentes en este país multicultural (aunque los gobiernen los blanquitos). Son gente que, a pesar de la mala publicidad del gobierno, vive (o sobrevive) gracias al interés de los visitantes. Quienes, si son extranjeros, suelen pagar por esas piezas cantidades que nos parecen exorbitantes (pero que ellos si pueden costear); y que si son nacionales rebajan a lo mínimo posible el precio de las artesanías (que no bajan de "recuerditos" o baratijas), al tiempo que hacen lo propio con la dignidad de sus connacionales, que sólo tratan de conseguir tortilla, frijol y chile para su familia.

    Hoy en la mañana el hijo del asesino del Charras presentó con palabras harto despectivas, además de tendenciosas, a un grupo de vendedores ambulantes liderados por una mujer; todos ellos mayas. Este grupo de vendedores ambulantes sólo pedían una cosa: "...que no nos quiten de nuestra área de trabajo". Quizá les suene cínico, tal vez les parezca atrevido, pero piensen por un momento. Soy maya (lo que en Yucatán equivale a ser un paria), vivo cerca de Chichén, he tenido que ser artesano porque no pude ir a la escuela, ya no tenía la milpa donde sembrar, tengo una familia que mantener. ¿Qué hago? No se que hay que pedir permiso ni que hay que tener un local porque nadie me lo ha dicho y yo, como no se leer, no pude enterarme, hay muchos artesanos más que también quieren conseguir para comer. Sólo puedo cazar, casi literalmente, a mis compradores potenciales (bueno, quizá ellos no lo digan con esas palabras, pero esa es su situación, a grandes razgos).


    Eso pasó el mismo día que el gobierno federal y el gobierno del estado hacían su fiesta (junto con los demás ignorantes del resto de la república). Nadie les hizo caso. Hasta hoy aparecieron las entrevistas hechas a la lidereza de los vendedores y a algunos líderes campesinos (que tampoco quieren que se haga negocio con tierras ejidales).

    Claramente dijeron que siempre hacen negocios enarbolando la bandera de la "cultura maya"; pero que nadie recuerda al PUEBLO MAYA, al pueblo que aún vive y reproduce esta cultura. Nadie se enteró sino hasta dos días después. Pues claro, a Telerisa y TvApesta las contrataron para pasar lo bonito porque, ¿a quién le gustaría ver caras de indios pobres en Chichén? ¡Y el día de su nombramiento! ¡Qué espanto!

    Carajo, estoy furioso.

    En fin, como ya no puedo decir nada cohertente luego les paso el resto. Y les explico quién fue el Charras.

    Continuará...